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Dra. Lillian Brady

Dra. Lillian Brady

 

Translated by Sherlyn Sanchez

Profesor asistente Universidad de Alabama en Birmingham, Facultad de Medicina Heersink

Investigador posdoctoral Universidad de Vanderbilt

Doctorado (PhD) Universidad de Alabama en Birmingham

El interés por la investigación de la doctora Lilian Brady comenzó ante de su interés por las neurociencias. Nació en Oak Ridge, Tennessee, la sede del proyecto Manhattan. Lillian creció en una comunidad rodeada  por trabajadores de plantas de plutonio y uranio, En esta comunidad, muchas personas trabajaban en plantas relacionadas con el plutonio y el uranio, y fue gracias a ellas que Lillian empezó a conocer la ciencia como una posible profesión. Al mudarse a Jackson, Mississippi, durante su adolescencia, Lillian, noto que  tenía facilidad para las matemáticas y las ciencias, por lo que participó en el programa Base Pair de su escuela secundaria, que la puso en contacto con un profesor del Centro Médico de la Universidad de Mississippi para realizar investigaciones. Desde este momento, Lillian supo que quería seguir una carrera relacionada con la ciencia. El apoyo y la orientación de mentores que la alentaron, sumados a la curiosidad y flexibilidad de Lillian, la llevaron hasta donde está hoy: profesora asistente en la Facultad de Medicina Heersink de la Universidad de Alabama en Birmingham (UAB), donde está creando un laboratorio enfocado en investigar las diferencias entre sexos y la regulación hormonal de la dinámica de los circuitos dopaminérgicos en los trastornos por consumo de sustancias. 

Como estudiante de pregrado en Alcorn State University, que es el HBCU (universidades y colegios históricamente afroamericano) más antiguo, Lillian se especializó en química siguiendo el programa de preparación para la carrera de medicina (premed). Cada verano trabajaba como pasante de investigación biomédica, tanto en Alcorn como en el marco del programa CIC, un programa de verano que le brinda la oportunidad a estudiantes que son parte de las minorías en la ciencia, donde adquirió habilidades fundamentales de laboratorio. Cuando no obtuvo buenos resultados en el, el examen de admisión a las facultades de medicina (MCAT por sus siglae en ingles), y después de no ser aceptada en la escuela de medicina, Illian cambió rápidamente de rumbo y aprovechó su experiencia en investigación para conseguir un puesto como pasante en investigación ambiental en Mississippi. Mientras trabajaba allí, se enteró de un nuevo programa de maestría en biotecnología en Alcorn y decidió inscribirse. Al completar su maestría, Lillian se sintió motivada a continuar con su objetivo de desarrollar una carrera en investigación y comenzó el programa doctoral en Biología Celular, Molecular y del Desarrollo en la UAB. Los exámenes siguieron siendo un desafío para Lillian durante su etapa en la UAB, lo que hizo que tuviera que repetir un par de materias del primer año. Desafortunadamente, esto dificultó que encontrara un laboratorio doctoral al cual incorporarse, ya que algunos investigadores principales (PIs) temían que no permaneciera en el programa el tiempo suficiente como para que la inversión en ella valiera la pena. Sin embargo, Lillian perseveró y encontró un lugar en el laboratorio de la Dra. Lynn Dobrunz, con el apoyo adicional del programa Neuroscience Roadmap Scholars de la UAB, una iniciativa diseñada para atraer y apoyar la permanencia de estudiantes de grupos subrepresentados en el campo de la neurociencia. Hoy, Lillian considera que la representación y el apoyo de las directoras, la Dra. Farah Lubin y la Dra. Michelle Grey, así como de la comunidad de Roadmap Scholars, fueron indispensables para su desarrollo como neurocientífica.

En UAB, Lillian tuvo la oportunidad de rotar en 4 laboratorios. Se unió a un laboratorio de neurociencias en su primer rotación, pensando que sería divertido trabajar en una nueva área antes de volver a una investigación más familiar y relacionada con la biotecnología. Sin embargo, rápidamente se dio cuenta que amaba la combinación de la biología, el comportamiento, y el impacto significativo que las neurociencias pueden tener en la salud humana. Finalmente se unió al laboratorio de neurofisiología de la Dra Dobrunz, donde estudió la modulación dopaminérgica y la regulación de la transmisión sináptica inhibitoria en el hipocampo y su relación con el aprendizaje y la memoria, utilizando un modelo murino de determinados aspectos de la esquizofrenia y el autismo. Su investigación reveló que la alteración en la regulación de la inhibición por determinados receptores de dopamina era la base de la disfunción de los circuitos neuronales en trastornos asociados con desequilibrios en la transmisión sináptica excitatoria e inhibitoria. A partir de esta experiencia, Lillian desarrolló un interés por los neuromoduladores, lo que la llevó a realizar una estancia posdoctoral en un laboratorio donde pudiera continuar estudiando la dopamina.

Hacia el final de su doctorado, Lillian no estaba convencida de que quererse  dedicar a la . Inspirada por la Dra. Lubin, directora de su programa Roadmap Scholar, Lillian solicitó su ingreso y fue aceptada en 2017 en la primera generación de becarios del Academic Pathway Program de Vanderbilt, pensando: “Si me aceptan, iré”. Después de darse cuenta de que el primer laboratorio de investigación posdoctoral al que se incorporó no era el lugar adecuado para ella, Lillian, con el apoyo de su comité de mentores, tomó la valiente decisión de cambiar de laboratorio. Con el deseo de recibir una mentoría más cercana y práctica, se incorporó al laboratorio de la Dra. Erin Calipari que acababa de abrir sus puerta, donde pudo explorar la neurociencia del aprendizaje asociativo, es decir, cómo aprendemos a partir de estímulos gratificantes y negativos, un proceso que se encuentra desregulado en muchos trastornos neuropsiquiátricos, incluyendo la adicción, la depresión y la ansiedad.. Allí aprendió a utilizar la voltamperometría, una técnica que permite detectar cambios rápidos en las concentraciones de neurotransmisores, como la dopamina, mediante microelectrodos. Gracias a la formación práctica y la mentoría de la Dra. Calipari, Lillian pudo contribuir de manera significativa a la primera publicación del laboratorio. Mientras experimentaba con este método en cortes de tejido cerebral ex vivo, Lillian descubrió que la liberación de dopamina en el núcleo accumbens, que esuna región importante  del sistema de recompensa— respondía de manera diferente a la modulación de los receptores nicotínicos de acetilcolina en machos y hembras. La investigación de Lillian puso de relieve una cuestión importante. Si existen diferencias demostrables entre hembras y machos en el procesamiento de las recompensas y en las conductas motivadas, entonces el desarrollo de tratamientos farmacológicos para trastornos relacionados, como el trastorno por consumo de sustancias,del cual las mujeres pertenecen a  una población vulnerable, por lo que debería tomarse en cuenta  para tener en conocer estas diferencias entre sexos. Lillian insiste en que los científicos no pueden asumir que lo que funciona en los machos funcionará de la misma manera en las hembras, una suposición que, hasta hace poco, era muy común. Su investigación continúa promoviendo la salud de las mujeres al centrarse en enclarecer los mecanismos específicos de cada sexo que determinan las diferencias en el procesamiento de las recompensas.

Tras buscar una posición de profesora que cumpliera con su deseo de quedarse en el sur, Lilian recibió una oferta de la escuela de medicina Heersink en la UAB, para integrase como profesora asistente al departamento de psiquiatría y neurología conductual. Lilian aceptó, emocionada de formar parte de la comunidad UAB una vez más, con el apoyo de un docente que la entrenó y apoyo en la escuela de posgrado. Hoy en día, Lilian está en proceso de establecer su laboratorio. Cuando preguntamos cómo iba todo, ella rió y dijo “ha sido una locura…comenzar un laboratorio no es ninguna broma.” Está muy agradecida con sus previos mentores que han compartido sus recursos mientras establece su laboratorio, y está emocionada de empezar sus experimentos y mentoría. 

A lo largo de su carrera, Lillian se ha beneficiado de la cuidadosa orientación y el ejemplo de numerosos mentores, y hoy se siente afortunada de ejercer como profesora en la misma institución que impulsó y respaldó su talento durante sus estudios de doctorado. señala que la relación mentor-estudiante es la más importante en la formación de uno, aún más importante que la investigación que uno produce. En cuanto a su propio papel como mentora, Lillian ha aprendido que cada persona es diferente y que la flexibilidad y la capacidad de adaptación son fundamentales: "no podemos guiar a todos de la misma manera", afirmó Lillian en nuestra entrevista. Ella es co-autora de varias publicaciones sobre el asesoramiento (mentoring) Y DEIA en STEM. En general, la historia de Lilian demuestra cómo la perseverancia, resistencia, flexibilidad y encontrar una comunidad de respaldo, son esenciales para el desarrollo de uno como neurocientífico. 

 
Dra. Agustina Alaimo

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Dra. Sepiedeh Keshavarzi

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