Dra. Liberty Hamilton

Dra. Liberty Hamilton

 

Translated by Yolanda Gómez Gálvez

En nuestros viajes por el maravilloso mundo de la neurociencia, solemos pensar que lo más importante son nuestros logros: nuestras aceptaciones, premios y publicaciones. Sin embargo, nunca debemos pasar por alto el impacto positivo de las personas que conocemos en el camino. Además de sus impresionantes éxitos académicos, la Dra. Liberty Hamilton ha recorrido su camino en la neurociencia junto a una comunidad de mentores excelentes, compañeros de laboratorio que la apoyan y participantes que forman parte de la investigación que la inspiran. Ahora, como profesora adjunta en la Universidad de Texas en Austin, Liberty estudia las bases neuronales del habla, así como la percepción y la producción auditivas en humanos.

Profesora Adjunta Universidad de Texas en Austin

Investigadora Postdoctoral Universidad de California en San Francisco

PhD en Neurociencia Universidad de California en Berkeley

El camino de Liberty hacia la neurociencia fue tortuoso. Creciendo en Boulder (Colorado), una ciudad donde se realizan muchas actividades al aire libre, Liberty aspiró a una carrera en geofísica, inspirada por su vecino geofísico. Tras trabajar un verano en la empresa de su vecino durante el instituto, Liberty descubrió cuánto le apasionaba la ciencia. Soñando con viajar a las regiones más remotas del mundo y escalar volcanes, Liberty comenzó su licenciatura en Scripps College, una pequeña universidad de artes liberales en Claremont (California). Sin embargo, al tomar su primera clase de geología, descubrió que, en realidad, no la disfrutaba. Al darse cuenta de que la geología quizá no fuera para ella, comenzó a buscar la manera de combinar su curiosidad científica con dos de sus otras pasiones: los idiomas y la música. Liberty tomó una clase de introducción a la neurociencia y quedó fascinada. Con el apoyo de su profesor de piano, el Dr. Hao Huang, decidió cambiar su especialización a neurociencia, específicamente porque su naturaleza interdisciplinaria le permitía pensar en cómo la música y el lenguaje se representaban en el cerebro.

Aunque inicialmente no tenía pensado cursar un posgrado después de graduarse, Liberty buscó un puesto de asistente de investigación que le permitiera seguir estudiando la neurociencia que tanto amaba. Tras enviar correos electrónicos a profesores de todo el sur de California, encontró un puesto en el Laboratorio de Neuroimagen de la UCLA (ahora el Centro de Mapeo Cerebral de la UCLA) con la Dra. Katherine Narr. En un edificio que Liberty describe como "trabajar en una nave espacial", el laboratorio de Narr utilizaba resonancia magnética estructural y funcional para estudiar a pacientes con esquizofrenia y trastorno bipolar. El laboratorio era pequeño y la Dra. Narr la apoyó mucho, tratándola como a una estudiante de posgrado de forma no oficial. Tras pasar dos años experimentando lo que era la investigación real en neurociencia, decidió perseguir un posgrado.

En sus solicitudes para programas de doctorado, Liberty buscaba una universidad donde pudiera desarrollar sus intereses en la neurociencia auditiva. También quería encontrar un programa donde su pareja, Alex Huth, quien también solicitaba un doctorado, fuera aceptado. Después de echar solicitudes juntos, Liberty y Alex eligieron el Instituto de Neurociencia Helen Wills, el programa de doctorado de UC Berkeley. Liberty recuerda su experiencia con mucho cariño: "No tengo palabras para describir mi tiempo en Berkeley". Decidió unirse al laboratorio del Dr. Shaowen Bao, quien estudia la percepción auditiva en modelos de roedores. En su trabajo de doctorado, Liberty implementó la entonces emergente técnica de la optogenética para manipular la actividad de las células inhibidoras en la corteza auditiva de ratas. Aunque aprender una nueva técnica fue un desafío, Liberty se sintió abrumada por la generosidad y el apoyo que le brindaron el Dr. Bao, sus admirables compañeros de laboratorio y la comunidad neurocientífica del Instituto Helen Wills. A pesar del éxito de su investigación, Liberty se sentía agotada y quemada tras cinco años de investigación doctoral y, a menudo, reflexionaba sobre alternativas profesionales con un grupo de amigos de confianza. Tras explorar sus opciones en la industria mediante entrevistas informativas sobre ciencia de datos, concluyó que “me gustaba mucho la investigación; solo necesitaba un pequeño respiro”. Para resetear tras su doctorado, pasó un mes viajando por Nueva Zelanda con su pareja.

Tras decidir continuar con la investigación, Liberty inició un posdoctorado, quedándose en California para trabajar con el Dr. Eddie Chang, un neurocirujano de la Universidad de California en San Francisco. En el laboratorio del Dr. Chang, Liberty encontró una oportunidad apasionante para trabajar con grabaciones intracraneales humanas: un tipo invasivo de registro de la actividad cerebral en pacientes sometidos a cirugía cerebral. Si bien los pacientes con epilepsia suelen tratarse con medicamentos, un paciente con epilepsia grave podría no responder a ninguna intervención farmacológica. Para estos pacientes, su condición puede dificultar gravemente su capacidad para llevar una vida normal, impidiéndoles realizar actividades como conducir o ganarse la vida. La persistencia de las convulsiones y el efecto que tienen en su calidad de vida pueden llevar a estos pacientes y a sus médicos a considerar intervenciones quirúrgicas. En estas cirugías, los neurocirujanos buscan extirpar el tejido cerebral enfermo donde se originan las convulsiones para evitar que se propaguen al resto del cerebro. Para encontrar ese tejido, cirujanos y epileptólogos implantan electrodos en la superficie cerebral e insertan sondas de electrodos en estructuras cerebrales más profundas, permitiéndoles registrar la actividad cerebral desde localizaciones muy precisas. Una vez implantados, los pacientes permanecen en el hospital bajo estrecha observación durante aproximadamente una semana. A partir de ahí, un epileptólogo localiza el origen de la convulsión y el neurocirujano extirpa ese tejido. Estas cirugías representan una oportunidad única y fascinante para registrar datos directamente de cerebros humanos, algo que, de otro modo, sería imposible debido a las graves limitaciones éticas de realizar un procedimiento tan invasivo en sujetos sanos. Los pacientes que se someten a esta cirugía suelen debatir sobre esta oportunidad de investigación con sus médicos y aceptan participar generosamente en estos experimentos de corta duración. Los científicos pueden realizar estos experimentos tanto en el quirófano como durante el período de monitorización, mientras el paciente con los implantes espera en el hospital. Este es el tipo de investigación que Liberty realizó durante su postdoctorado.

En su investigación con el Dr. Chang, Liberty quería comprender las vías que subyacen a la percepción del habla. Hasta entonces, los neurocientíficos creían que, al escuchar sonidos del habla, estos seguían una única vía desde el oído hasta la corteza auditiva primaria y las áreas de asociación que comienzan a procesarlos como habla. Sin embargo, Liberty descubrió que estimular la corteza auditiva primaria mientras un paciente escuchaba sonidos del habla, lo cual debería haber interrumpido su percepción del habla, no afectaba su capacidad para comprender la palabra reproducida. Este sorprendente hallazgo ha abierto nuevas áreas de investigación para explorar qué otras vías del sistema auditivo pueden contribuir a la percepción del habla. A día de hoy, Liberty investiga algunas de estas cuestiones en su propio laboratorio.

Actualmente, como profesora adjunta e investigadora principal en UT Austin, Liberty continúa utilizando grabaciones intracraneales en humanos para estudiar la percepción auditiva y la cognición del habla. Durante los primeros años tras la creación de su laboratorio, Liberty colaboró ​​con neurocirujanos y otros profesionales clínicos de UT Austin en Austin (Texas) y del Baylor College of Medicine en Houston (Texas) para establecer las complejas condiciones de investigación de las grabaciones intracraneales. Su laboratorio trabaja con niños y adolescentes para comprender cómo se desarrollan las vías auditivas y la percepción del habla durante la adolescencia, utilizando sonidos naturales como estímulos en sus tareas. También realiza experimentos similares en sujetos sanos mediante electroencefalografía (EEG) no invasiva del cuero cabelludo. En cada etapa de su carrera, Liberty se ha inspirado en las personas que ha conocido a través de su investigación, desde pacientes resilientes que han inspirado su ciencia hasta amigos vibrantes, mentores influyentes y colegas de investigación que la han apoyado a lo largo de su carrera. La pasión de Liberty por su trabajo y la brillante vitalidad que extrae de su comunidad y amigos la han impulsado hacia una prometedora carrera como neurocientífica de éxito.

 
Dra. Bing Brunton

Dra. Bing Brunton