Dra. Camilla Bellone
Translated by Inge Guerrero
Cuando la Dra. Camilla Bellone era estudiante de pregrado en Farmacia en la Universidad de Milán, tomó un curso que cambió su vida. El curso era de neuropsicofarmacología, y la profesora, la Dra. Monica Di Luca, despertó en Camilla una pasión por la neurociencia que ha guiado su carrera desde entonces. Actualmente, Camilla es profesora asociada en la Universidad de Ginebra. Su laboratorio estudia los mecanismos moleculares y de circuito que subyacen al comportamiento social y a los trastornos neuropsiquiátricos.
Associate Professor, Universidad de Ginebra
Postdoctoral Researcher, Universidad de California, San Francisco
PhD, Universidad de Milan, Italia
Como estudiante universitaria de primera generación, Camilla encontró en Monica un modelo a seguir fundamental: quería llegar a ser como ella. A partir de ese momento, comenzó a soñar con dirigir algún día su propio laboratorio. Motivada por su nuevo interés en el cerebro, Camilla se unió al laboratorio de Monica, donde —primero como estudiante de maestría y luego de doctorado— investigó las bases moleculares de la transmisión sináptica. Aunque se sentía plenamente identificada con la investigación, comenzó a experimentar una creciente frustración al notar que las técnicas de biología molecular que empleaba no le permitían observar ni manipular directamente la función neuronal. Los métodos moleculares con frecuencia implican analizar neuronas que ya han muerto o han sido lisadas; Camilla anhelaba observar la comunicación neuronal en tiempo real.
Así, aprovechando que la Universidad de Milán permitía a sus estudiantes de doctorado realizar la mitad de su formación en el extranjero, Camilla culminó su trabajo doctoral en la Universidad de Ginebra, en Suiza. Allí, en el laboratorio del Dr. Christian Lüscher, se propuso comprender cómo cambian las sinapsis neuronales durante la adicción. No fueron necesariamente las preguntas de investigación relacionadas con la adicción las que la motivaron; más bien, su interés radicaba en profundizar en la fisiología básica de la comunicación sináptica. Durante su doctorado, Camilla se centró en las sinapsis glutamatérgicas que hacen contacto sobre las neuronas dopaminérgicas del área tegmental ventral (VTA). Trabajando con cortes cerebrales de ratón, descubrió que la cocaína induce cambios en la composición de los receptores en las células postsinápticas, específicamente un aumento en la proporción de receptores AMPA respecto a NMDA. Además, encontró que la activación de un tercer tipo de receptor, mGluR1, podía revertir los cambios en la plasticidad sináptica inducidos por la cocaína.
Aún motivada por su entusiasmo por la neurociencia y por el deseo de conocer más del mundo, Camilla se trasladó a Estados Unidos para realizar su posdoctorado, incorporándose al laboratorio del Dr. Roger Nicoll en la Universidad de California, San Francisco. En retrospectiva, valora que Roger adoptara un enfoque poco directivo en la selección de proyectos; brindaba a sus estudiantes el tiempo y el espacio necesarios para encontrar una línea de investigación que realmente los apasionara. Camilla comenzó a interesarse en la idea de que la experiencia postnatal podría moldear el desarrollo y la función de las sinapsis. Finalmente, descubrió que en ratones neonatales se producen cambios rápidos dependientes de la actividad en la composición de las subunidades del receptor NMDA, fenómeno que no se observa en ratones más maduros. Este cambio de subunidades tiene consecuencias inmediatas para la capacidad de la sinapsis de integrar señales neuronales. En particular, modifica la transferencia de carga y la cinética de las corrientes evocadas por NMDA en la célula postsináptica, lo que probablemente altera la cantidad de actividad necesaria para inducir plasticidad sináptica.
Tras finalizar su proyecto en el laboratorio de Nicoll, Camilla regresó a Ginebra y volvió al laboratorio de Lüscher para realizar un segundo posdoctorado de corta duración. Con el propósito de integrar su trabajo doctoral con su investigación posdoctoral sobre desarrollo, decidió estudiar cómo la administración de cocaína a hembras gestantes afecta el desarrollo postnatal temprano en la descendencia. Nuevamente centró su atención en las sinapsis glutamatérgicas que hacen contacto sobre las neuronas dopaminérgicas del área tegmental ventral (VTA) y encontró que la exposición prenatal a la cocaína retrasaba la maduración de estas sinapsis. Asimismo, descubrió que la modulación positiva de mGluR1 podía rescatar dicho proceso de maduración. Durante este segundo posdoctorado, Camilla solicitó y obtuvo una beca Ambizione de la Fundación Nacional Suiza para la Ciencia, la cual financió su transición de investigadora posdoctoral a investigadora independiente.
Al iniciar su laboratorio en la Universidad de Ginebra, Camilla quiso dar continuidad a su trabajo sobre dopamina y circuitos de recompensa. Sin embargo, en lugar de estudiar drogas de abuso, decidió abordar estos temas en el contexto de recompensas naturales. Dado que ella misma considera la interacción social como particularmente gratificante, inicialmente se propuso investigar las bases sinápticas del comportamiento social. Aunque no perdió su afinidad por el estudio de la sinapsis, se sorprendió al descubrir cuánto disfrutaba el análisis conductual complejo y la reflexión desde la perspectiva de la neurociencia de sistemas. En consecuencia, la visión de su laboratorio se amplió, pasando de un enfoque predominantemente celular y molecular a una exploración del comportamiento social en múltiples niveles de organización, incluido el nivel de sistemas. En su experiencia previa trabajando en adicción, su investigación había seguido un enfoque ascendente: identificaba primero diferencias sinápticas y luego intentaba determinar cómo estas diferencias influían en el comportamiento, lo que con frecuencia representaba un desafío. En su propio laboratorio adoptó un enfoque más descendente, comenzando por caracterizar cambios conductuales y posteriormente indagando en los mecanismos moleculares subyacentes a nivel sináptico. Además de estudiar los fundamentos neurobiológicos del comportamiento social, el laboratorio de Camilla investiga los mecanismos de disfunción social que pueden presentarse en trastornos neuropsiquiátricos.
A medida que avanzaba en su carrera, Camilla sentía cierta inquietud ante la idea de dejar el trabajo de laboratorio experimental. Disfrutaba la emoción del trabajo práctico y no se consideraba especialmente hábil en la redacción de propuestas de investigación. Sin embargo, con el tiempo llegó a apreciar profundamente el carácter multifacético del rol de investigadora principal (PI): cada día distinto al anterior, con un flujo constante de nuevos desafíos y oportunidades de aprendizaje. Incluso terminó disfrutando el proceso creativo que implica estructurar y escribir una propuesta de investigación. Por encima de todo —y quizá no resulte sorprendente, dada su personalidad extrovertida y la naturaleza de su línea de investigación— valora especialmente los aspectos sociales de ser PI, entre ellos liderar un grupo de estudiantes e investigadores en formación y establecer colaboraciones científicas. Sin duda, para sus estudiantes y colaboradores resulta particularmente enriquecedor estudiar los sistemas de recompensa junto a Camilla.
