Dra. Jessica Osterhout
Translated by Ivette Martorell Serra
Profesora Asistente Universidad de Utah
Beca Postdoctoral Universidad de Harvard
Doctorado Universidad de California, San Diego
Cuando la Dra. Jessica Osterhout estaba en la escuela secundaria, pensaba que su trayectoria profesional sería bastante sencilla: amaba la biología, así que obviamente se convertiría en médica. Poco sabía que existía una amplia gama de opciones de carreras en ciencia y finalmente encontró su nicho en la investigación. A lo largo de su trayectoria en neurociencia, que finalmente la llevó a su puesto actual como Profesora Asistente de neurobiología en la Universidad de Utah, Jessica nunca ha olvidado lo importante que es mantenerse abierta a posibilidades inesperadas.
Cuando comenzó su licenciatura en la Universidad de Oregón como estudiante de pre-medicina, Jessica pensó que, además de sus clases, hacer algo de investigación le ayudaría en sus solicitudes a la escuela de medicina. Cuando encontró un puesto en el laboratorio del Dr. Chris Doe, un neurocientífico que estudiaba el desarrollo del sistema nervioso en modelos de moscas de la fruta, aprovechó la oportunidad de aplicar porque era un puesto pagado (aunque fuera el salario mínimo). Como muchos estudiantes universitarios que se sostienen económicamente a sí mismos durante la universidad, Jessica necesitaba un ingreso adicional. Los puestos de investigación pagados para estudiantes de licenciatura, como el que encontró en el laboratorio de Doe, ayudan a crear un sistema más equitativo, en lugar de uno en el que solo quienes pueden permitirse trabajar como voluntarios obtienen la ventaja de la experiencia de laboratorio. También se sintió emocionada al descubrir que existían carreras científicas fuera de la medicina. "Me di cuenta de que estas personas hacían ciencia como trabajo, como carrera. ¡Esto es realmente genial!"
Jessica trabajó en el laboratorio de Doe durante tres años, ayudando a estudiantes y postdocs a identificar los mecanismos genéticos que subyacen a la renovación de los neuroblastos, las células que se diferencian en neuronas. Sin embargo, cuando decidió que quería aplicar a programas de doctorado, se sintió desanimada cuando una de las estudiantes de posgrado con quien trabajaba le dijo que no la aceptarían en ningún lugar. En retrospectiva, reconoce que la estudiante probablemente intentaba ser honesta y realista con ella para que estuviera preparada para lo desafiante que puede ser aplicar a la escuela de posgrado. Por suerte, la estudiante se equivocó; Jessica fue aceptada en varios programas y finalmente decidió unirse al programa de doctorado en Biología de UC San Diego. Después de algunas rotaciones, Jessica encontró el lugar adecuado en el laboratorio del Dr. Andrew Huberman, quien en ese momento apenas comenzaba como investigador principal. Jessica fue su primera estudiante de posgrado, y debido a que el laboratorio era tan pequeño, recibió mucha mentoría y formación individualizada, además de sentirse inspirada por su contagioso interés en la ciencia. La mentoría directa que recibió fue un cambio agradable respecto a su experiencia como estudiante de licenciatura, ya que el laboratorio del Dr. Doe era grande y él no tenía mucho tiempo para mentorear directamente a los estudiantes de pregrado.
En su investigación de tesis, Jessica estudió el desarrollo del sistema visual. Específicamente, investigó cómo los axones de las células ganglionares de la retina (RGC, por sus siglas en inglés) encuentran sus objetivos en el cerebro en desarrollo. Encontró dos factores que desempeñan papeles importantes: el momento en que nace la RGC y la coordinación de las proteínas que "pegan" los axones de las RGC a sus objetivos posteriores. Las RGC que nacen en etapas tempranas del desarrollo tienen axones más exploratorios porque el cerebro embrionario tiene pocos límites anatómicos explícitos, mientras que las RGC que nacen más tarde se ven obligadas a navegar con mayor precisión. Además, dos categorías de proteínas, las cadherinas y las contactinas, actúan como moléculas de adhesión, asegurando la adhesión de los axones de las RGC a sus objetivos correspondientes mientras el sistema visual continúa desarrollándose y creciendo.
Jessica prosperó durante su doctorado y disfrutó de la sensación de libertad intelectual y científica que generan los entornos académicos, así que decidió continuar y buscar un puesto de postdoctorado. Sin embargo, una carrera académica nunca fue el objetivo final para Jessica. Amaba la ciencia académica, pero pensaba que, si no funcionaba, también podría estar muy contenta en la industria. Mantenerse con la mente abierta y no dedicarse demasiado a un solo resultado le ayudó a lidiar con los inevitables giros y vueltas de una carrera en la ciencia. "Vivo la vida por muchas razones", dice, incluyendo el deseo de tener una vida familiar equilibrada que pueda priorizar junto con una carrera satisfactoria. Al combinar esta actitud relajada con su pasión por la ciencia, Jessica pudo aliviar parte de la presión de las grandes transiciones entre etapas profesionales, como la de un doctorado a un postdoctorado. Esto permitió que su interés auténtico en la ciencia se reflejara en sus entrevistas, incluida su entrevista con el laboratorio de la Dra. Catherine Dulac en Harvard. Aunque su computadora se apagó justo antes de su presentación ante el laboratorio, pudo adaptarse rápidamente y dar una charla improvisada con tiza, impresionando a la Dra. Dulac y consiguiendo el puesto.
En su investigación postdoctoral, Jessica quería alejarse del desarrollo para comprender mejor los circuitos neuronales adultos, especialmente en relación con comportamientos sociales complejos. Decidió centrarse en el fenómeno del "efecto de la fiebre", en el cual algunos niños con autismo muestran espontáneamente menos episodios de agitación y más comportamientos prosociales cuando tienen fiebre. Jessica investigó este efecto en modelos de ratón para poder probar directamente su hipótesis sobre la conexión entre las neuronas que detectan la fiebre y los circuitos que sustentan el comportamiento social. Jessica descubrió que, cuando se inyecta a un ratón con membranas bacterianas inflamatorias, la respuesta inmunitaria es percibida por células en todo el cerebro, incluido el hipotálamo. El hipotálamo es una región del cerebro que mantiene la homeostasis, y Jessica fue la primera en descubrir que células específicas en el área preóptica del hipotálamo detectan y reaccionan a amenazas de invasores externos (bacterias y virus) aumentando la temperatura corporal y disminuyendo el apetito. Destruir estas células especializadas elimina la respuesta febril. Por el contrario, activarlas mediante una herramienta molecular especializada llamada DREADDs induce fiebre y anorexia, incluso sin exposición a un patógeno. Estos experimentos demostraron que estas células son necesarias y suficientes para inducir fiebre. La investigación sobre cómo estas células que detectan el sistema inmunitario podrían afectar los comportamientos sociales en ratones neurotípicos y en modelos de ratón de autismo continúa en el laboratorio de Dulac, y Jessica sigue involucrada en el proyecto.
Después de terminar su postdoctorado en Harvard, Jessica quería seguir trabajando en modelos de enfermedad para estudiar cómo las respuestas inmunitarias afectan la función de los circuitos neuronales y los comportamientos. Estudiar cómo el sistema inmunitario modula el cerebro puede ayudarnos a comprender cómo enfermedades como el COVID prolongado afectan los circuitos neuronales y el comportamiento, para desarrollar intervenciones más efectivas. Ahora, en su propio laboratorio en la Universidad de Utah, Jessica está estudiando cómo la enfermedad afecta la sensación de dolor, como los dolores corporales que las personas a menudo experimentan durante una enfermedad. Además, su laboratorio está llevando a cabo experimentos a gran escala para investigar cómo la enfermedad afecta la expresión génica en regiones del cerebro sensibles a las respuestas inmunitarias, como el hipotálamo y el tronco encefálico. No hay muchos neurocientíficos que estudien cómo el cerebro reacciona a las respuestas inmunitarias periféricas, por lo que el campo está completamente abierto para que Jessica y su laboratorio naciente comiencen.
Con un laboratorio nuevo y una dirección de investigación relativamente inexplorada, Jessica espera acelerar su programa de investigación y continuar apoyando a sus estudiantes de la misma manera en que sus mentores la apoyaron a ella. Habiendo experimentado dificultades familiares durante su propia infancia, es muy consciente de que muchos científicos jóvenes enfrentan barreras invisibles, pero también de que una mentoría positiva puede ayudar mucho a que se sientan apoyados y tengan la oportunidad de tener éxito. Jessica se inspira en la gran mentoría que recibió de la Dra. Dulac durante su embarazo en el postdoctorado, con una baja de maternidad pagada y técnicos de investigación adicionales para mantener sus proyectos en marcha. También reconoce lo importante que es dar el ejemplo y procura ser transparente sobre su esfuerzo por mantener su salud mental para evitar el estrés crónico y el agotamiento, que son demasiado comunes en el mundo académico. Al mantenerse abierta a nuevas posibilidades y pensar con rapidez, Jessica se ha preparado para una carrera exitosa haciendo investigación innovadora. ¡Estamos emocionadas de ver hacia dónde la lleva este camino!
