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Dra. Rocio Servin

Dra. Rocio Servin

 

Translated by Eileen Collyer

Postdoctorado Centro de Investigación Scripps, San Diego, California

Doctorado en Biología Celular y Molecular Centro de Medicina Molecular Max Delbrück,  Universidad Freie, Berlin

Pregrado Universidad Nacional Autonoma de Mexico

Cuando la Dra. Rocío Servin era pequeña, sus profesores se preocuparon al verla molesta por el cuento de hadas de la Caperucita Roja. Pero la pequeña Rocío no pensaba que la historia fuera aterradora - todo lo contrario, ella estaba molesta porque el cuento mostraba al lobo como malvado, cuando claramente los lobos son criaturas increíblemente interesantes y maravillosas! Su reacción fue un presagio de la científica llena de asombro en la que se convertiría. Los padres de Rocío son biólogos, y su padre condujo trabajos de campo con lobos, por lo que Rocío desarrolló una temprana curiosidad voraz por la naturaleza y sus maravillas. Esta curiosidad la llevó a forjar su propio camino en la ciencia, y hoy en día Rocío se está postulando a posiciones facultativas en la academia. Construyendo sobre su trabajo postdoctoral en el laboratorio del Dr. Patapoutian en el Instituto de Investigación Scripps, ella busca empezar su laboratorio para estudiar el rol de los sistemas sensoriales en la función del tracto gastrointestinal. 

Cuando se matriculó en la Universidad Nacional Autónoma de México, Rocío eligió estudiar Biología General. A pesar de que esta elección estuvo motivada principalmente por la corazonada de que sería entretenido, Rocío se convenció rápidamente de que había tomado la decisión correcta. A medida que aprendía más y más acerca de la biología, sintió que un mundo completo se abría ante ella - un mundo que ella estaba ansiosa por explorar. Para su tesis de pregrado, Rocío investigó los canales iónicos de las células espermáticas. Sintiéndose como en casa en el laboratorio, ella decidió que quería dirigir su propio grupo de laboratorio algún día. Trabajando con ese fin, Rocío se quedó en el laboratorio luego de graduarse para completar una tesis de magíster. Ella examinó los efectos de la progesterona en los cambios transientes del calcio intracelular en la esperma, adquiriendo una apreciación por la biología de los canales iónicos, que se ha mantenido como una tendencia subyacente a lo largo de su trabajo. 

Mientras concluía su tesis de magíster, Rocío supo que quería hacer su doctorado en el extranjero. Estuvo feliz de ser llamada para una entrevista en la Universidad Freie, en Berlín. Entre la aventura de explorar Berlín por primera vez y la emoción de las conversaciones científicas que tuvo con los profesores, aceptar la oferta fue una decisión fácil. Se unió al laboratorio del Dr. Gary Lewin en el Centro de Medicina Molecular Max Delbrück. En su tesis doctoral, Rocío continuó estudiando los canales iónicos, pero esta vez en condrocitos - las células que forman el cartílago. Usando electrofisiología, puso a prueba la respuesta de los condrocitos a diferentes estímulos mecánicos, caracterizando sus respuestas y determinando que mecanoreceptores son responsables por cada corriente iónica observada. La primera incursión en la biología de la mecanorrecepción constituyó un cambio de paradigma para Rocío. A lo largo de su investigación de pregrado y  magíster, así como en sus clases y libros de estudio, se había familiarizado con los canales iónicos regulados por ligando. La idea de que un mecanorreceptor pudiera ser activado por su ambiente físico en vez de un agente químico fue alucinante. El trabajo de Rocío demostró por primera vez que a pesar de que los condrocitos son capaces de mecanosensación, donde los canales TRPV4 y PIEZO1 contribuyen a la respuesta de los condrocitos a una disrupción en los puntos de contacto entre una célula y lo que se encuentra unido a ella, la sensación de estiramiento es mediada solamente por el canal iónico PIEZO1. Estos resultados sugirieron que los distintos estímulos mecánicos en el ambiente pueden afectar los condrocitos de distintas maneras a través de la sensibilidad de los canales iónicos. 

Mientras se preparaba para terminar su doctorado, Rocío estaba ansiosa por empezar su próximo gran desafío, y sentía que había mucho más por descubrir en el mundo de la mecanosensación. PIEZO1, uno de los canales que ella había estudiado durante su tesis, había sido descubierto solo dos años antes de que ella empezara su doctorado y Rocío quería entender qué otros roles podría jugar en el cuerpo. Por lo tanto, decidió comenzar un postdoctorado en el laboratorio que había descubierto los canales PIEZO: el laboratorio del Dr. Patapoutian en el Centro de Investigación Scripps en California. Rocío se había convertido en una experta en electrofisiología durante su doctorado y ahora quería expandir sus habilidades y estudiar la mecanosensación a nivel sistémico,  no solo a nivel de célula única. Eligió explorar la mecanosensación en el tracto gastrointestinal y descubrió que el mecanorreceptor PIEZO2 era necesario para el tránsito adecuado de material a lo largo del intestino. El tracto gastrointestinal es un sistema extremadamente dinámico que además de recibir información a través de los nutrientes y factores circulantes, es inervado por numerosos tipos de neuronas diferentes: las del sistema nervioso entérico dentro del intestino, así como aquellas extrínsecas al intestino provenientes del ganglio de la raíz dorsal y del  ganglio nodoso. Las neuronas del ganglio de la raíz dorsal - cuyos cuerpos celulares se ubican en grupos cercanos a la médula espinal - han sido vinculadas a la mediación de la interocepción (la información acerca del estado interno del cuerpo) principalmente en el contexto de dolor. Por otra parte, el ganglio nodoso  - cuyos cuerpos celulares se ubican cerca del cuello - son ampliamente conocidos por inervar órganos internos y mediar sus funciones. Basada en esta literatura, cuando Rocío descubrió que eliminando los canales iónicos PIEZO2 se alteraba el tiempo de tránsito a través del intestino, ella propuso que la mecanotransducción del tracto gastrointestinal estaba mediada por el ganglio nodoso. Sin embargo, luego de numerosos experimentos muy elegantes, ella se demostró a sí misma que su hipótesis era incorrecta y encontró que estaba mediado por las neuronas del ganglio de la raíz dorsal que regulan el tránsito intestinal a través de la sensación mediada por PIEZO2. Su estudio es uno de los primeros en conectar las neuronas del ganglio de la raíz dorsal a una función homeostática en los órganos internos.

A pesar de que su trabajo de postdoctorado culminó en un emocionante y muy importante descubrimiento, su postdoc no fue un camino fácil. Cerca de dos años después de empezar su postdoctorado, Rocío empezó a dudar de tener las habilidades necesarias para convertirse en una Investigadora Principal y liderar su propio laboratorio. Debido a que este había sido su objetivo desde que empezó su pregrado, esta duda trajo consigo una crisis de identidad seria que dejó a Rocío la sensación de que este arduo camino terminaría en fracaso. Le tomó un par de años, pero Rocío experimentó un crecimiento personal muy importante durante su postdoc, reconociendo sus propias habilidades como científica, pero también encontrando satisfacción en la idea de seguir una carrera alternativa como científica si es que el camino académico no daba frutos, replanteando el fracaso como simplemente otro camino. Sobre todo, aprendió a apreciar las habilidades que había desarrollado durante su entrenamiento y como podrían ser ventajosas a través de variadas carreras. Riendo confiesa que ahora está casi más asustada de abrir su propio laboratorio que del prospecto de no tener la oportunidad de hacerlo!.

Rocío también enfrentó dificultades fuera del laboratorio durante su postdoc, agravando su crisis de convicción dentro del laboratorio. Se sintió repentinamente agobiada por el choque cultural, lo que fue una gran sorpresa debido a la cercanía entre su laboratorio de postdoctorado en el sur de California y su ciudad de origen en el norte de México. Fue algo aún más inesperado ya que no había experimentado este cambio durante su estadía en Alemania, a miles de millas de donde estaba ahora. Rocio encontró que acá, en los EEUU, ella no era simplemente “Rocío”, ella era una “latina” y la gente desarrollaba estereotipos y opiniones acerca de ella basadas en su identidad cultural. A pesar de que el choque inicial se ha ido desvaneciendo, es algo con lo que todavía lucha. Siente que si logra liderar un laboratorio, le gustaría usar su posición de poder y ser proactiva en ayudar a otros enfrentando las mismas experiencias y dificultades basadas en la raza y la etnicidad. 

Mientras navega el mercado de trabajos académicos, Rocío ha puesto mucho énfasis y reflexión en las preguntas científicas que le gustaría responder en su propio laboratorio. Se siente afortunada de tener un fundamento sólido en los estudios de la inervación sensorial del tracto gastrointestinal - aún hay tanto por descubrir en términos de cómo nuestro sistema nervioso sensa y regula el ambiente dinámico del tracto gastrointestinal. Sumado a esto, a pesar de que todos sabemos por experiencia propia que el estrés o las emociones pueden influenciar la función gastrointestinal, los detalles de la interacción entre las neuronas y sistema gastrointestinal son aún desconocidos. Cuando Rocío inicie su laboratorio, tengo el presentimiento de que ella y su equipo lideraran el camino para responder estas preguntas fundamentales. 

 
Dra. Rebecca Shansky

Dra. Rebecca Shansky

Dra. Isabella Wagner

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